El campo reivindica su lugar

Las organizaciones agrarias reclaman penas más duras y «más coordinación» para atajar los robos, que van «en aumento»

Asaja, Coag-Ir y UPA lamentan que la gran manifestación de noviembre de 2009 en Madrid no haya dado apenas resultados

Los bajos precios, el aumento de costes y la incertidumbre sobre la nueva PAC ponen a prueba al sector

LAS FRASES

UPA «La renta agraria, por décimo año, no ha subido nada en absoluto»

«Se perdió una oportunidad con el Estatuto de Castilla-La Mancha en el tema del agua»

«Una ley de márgenes comerciales y que haya contratos-tipo son clave para garantizar los precios»

COAG-IR «Vas al campo y no hay nadie. Antes tenías a veinte vecinos alrededor, pero ahora no ves un tractor ni un pastor»

«Es una barbaridad hacerle a un joven que se incorpore a un negocio ruinoso»

«No estamos pidiendo favores. Nos acusan de pedir subvenciones, y no las quiero: que me den lo que vale un kilo de cebada»

ASAJA «Pasan ministros y gobiernos y el sector se queda aquí, peleando»

«Las hidroeléctricas se están encargando de hacer subir los acuíferos en Albacete»

«Hay que hacer una política de regadíos y de utilización del agua, que no la hay en la Región»

La del campo es gente dura, acostumbrada a bregar con una profesión ya de por sí sacrificada, en donde si hace falta no hay horarios ni días festivos y que además está siempre pendiente -y dependiente- de la climatología. Sin embargo, el sector se enfrenta, ahora, a más problemas que nunca. En pleno debate sobre lo que ocurrirá con las ayudas europeas más allá de 2013, los bajos precios y el aumento de los costes de producción están ahogando a las explotaciones, que no obtienen rentabilidad. En ello coinciden los representantes de las tres organizaciones agrarias presentes en la provincia: el presidente de Asaja Albacete, José Pérez Cuenca; el secretario provincial de UPA, Julián Martínez y el secretario provincial de Coag-Ir, Fernando Ruiz, reunidos por ‘La Verdad’, hacen balance de la situación y recuerdan el papel estratégico del sector agrario como proveedor de alimentos a la hora de reclamar medidas, como una ley de márgenes comerciales o una política «seria» del agua y de la energía.

-¿Cómo dirían que ha sido el último año para los agricultores y ganaderos albaceteños?

-Julián Martínez (UPA): Ha sido el colofón de lo que veníamos anunciando. Históricamente, todas las crisis generales que han afectado a una nación han estado precedidas, en tres o cuatro años, por una gran crisis agraria. Este año ha sido la consumación para algunos sectores que están a pique de tener que cerrar, sobre todo la ganadería. Otros sectores han tenido un cierto aliento de recuperación económica, pero el resultado final es que la renta agraria, por décimo año, no ha subido nada en absoluto. Hay que plantearse seriamente qué tenemos que cambiar y luchar por esto para volver a ser rentables. Nosotros producimos alimentos y además de calidad, en función de la normativa que nos impone la Unión Europea. Por eso, no vemos con buenos ojos que cuando se traen productos de terceros países las condiciones de seguridad alimentaria y de seguridad social y laboral no se apliquen en la misma sintonía que nos obligan a hacer aquí. Eso es fundamental para corregir la situación de dificultad que atravesamos.

Fernando Ruiz (Coag-Ir): No sólo la ganadería, sino en general todos los sectores están mal, y es algo que venimos arrastrando. No se ve futuro, la gente tiene una desilusión tremenda. Ha habido un sector, el cereal, donde el año ha ido algo mejor, pero eso no es nada, ha sido puntual. Nosotros nunca hemos tenido un boom económico, como en otros sectores. El desánimo es total; es una barbaridad hacerle a un joven que se incorpore a un negocio ruinoso. Encima, las administraciones no nos quieren ni ver. Me preocupa mucho socialmente; parece que nosotros somos culpables de que cueste mucho llenar la cesta de la compra, cuando existe un tribunal de la competencia que no está haciendo absolutamente nada y estamos denunciando día a día la diferencia de precios entre producción y consumidor final. Vale que por en medio hay una serie de gastos, pero no se puede llegar a cotas de 700 y 800% de diferencia, como está pasando.

José Pérez Cuenca (Asaja): Estoy de acuerdo con lo que han dicho Julián y Fernando, pero además hay otras dos cuestiones que hemos tenido este año muy decepcionantes. Los que estamos aquí peleamos mucho, hace algo más de un año, para hacer una gran movilización que fue un gran éxito en cuanto a participación: 88 autobuses salieron de Albacete a Madrid, donde nos juntamos más de 500.000 agricultores. Nunca en la vida se había hecho algo semejante, con la ilusión de ver si podíamos ayudar a cambiar esto. Pues bien, hubo una serie de reuniones de los representantes de las tres organizaciones con el presidente del Gobierno, al más alto nivel, y éste adquirió una serie de compromisos delante de la entonces ministra de Agricultura, la señora Espinosa, que se ha ido sin resolver nada. No se ha hecho nada o apenas nada de los compromisos que se tomaron con las organizaciones agrarias. Eso es algo que a lo largo de año hemos llevado a cuestas y que nuestra gente nos ha echado en cara, porque puntualmente les decíamos que había compromisos, que había mesas de negociación, y no se ha adelantado nada. Otra cuestión muy importante es el tema de los robos. El otro día me llamó un ganadero de porcino y me contó que le habían robado diez cerdos esa noche: ‘Los han matado dentro de la granja, me han dejado todo allí y se han llevado las canales’, me dijo. Están pasando cosas terribles en el campo. Estamos manteniendo reuniones con la Delegación y la Subdelegación del Gobierno, con la Guardia Civil, pero la verdad es que no se encuentra solución, y el agricultor se siente con una gran desprotección, a pesar de que paga religiosamente sus impuestos como cualquier ciudadano. Están entrando a naves, revientan las puertas con tu tractor, se llevan lo que les gusta -gasóleo, aperos, herramientas, de cobre ya ni hablamos-, y el desánimo es muy grande. En cuanto a la ganadería, está fatal desde hace años. Están desapareciendo muchísimos ganaderos, los piensos son caros, la carne no se vale. Ha cambiado también el sistema de alimentación en nuestra tierra. Aquí se ha consumido mucho el cordero y cada vez se consume menos. Además, están las importaciones de carne de terceros países, una carne malísima. Tenemos la mejor carne del mundo, sobre todo de cordero, y te ponen carnes que no hay quien se las coma.

F.R. (Coag-Ir): Una aclaración respecto a los robos: el Código Penal tiene que ser más duro. Hay una descoordinación entre las fuerzas de orden y la judicatura tremenda. Casos de delincuentes que entran por una puerta y salen por otra. No hay miedo, hacen lo que les viene en gana.

-¿Qué medidas reclaman?

-J.M. (UPA): No puede ser que, a la pregunta directa de ‘¿por qué robas?’, te digan ‘porque aquí es barato’. Eso sí que es una problema. Hace falta una mayor coordinación y una responsabilidad penal más grande.

F.R. (Coag-Ir): Mano dura, esa es la palabra.

J.P.C (Asaja): Es que lo que está pasando no es normal. Los puñeteros saben que si el límite está en 400 euros delinquen hasta 380 y ya no tienen problema. La gente se pregunta para qué va a trabajar, es un problema muy serio que va en aumento.

F.R. (Coag-Ir): También es un gasto más que se le mete al campo.

J.M. (UPA): ¿Os acordáis cuando estuvimos en la última reunión de seguridad? Tenemos que negarnos rotundamente a buscar seguridad privada para lo nuestro. Hay fuerzas de seguridad del Estado y agentes forestales y de todo tipo, hay medios suficientes. Hay que coordinarlos.

-Ya ha comenzado el debate sobre la reforma de la PAC. ¿Qué es imprescindible conseguir y a qué no se está dispuesto a renunciar?

-J.M. (UPA): Lo primero que tenemos que conseguir es presupuesto suficiente, para poder empezar a hablar de cómo queremos regular. Estamos empezando la casa por el tejado. Nos están pidiendo opinión y lo primero es saber el dinero con el que contamos. Después de eso, es fundamental que en este sector se dé cabida a todos aquellos que están en el medio rural y lo están manteniendo. Es prioritario también que los agricultores profesionales se vean más beneficiados en el reparto de las ayudas. Asimismo, tiene que ser una PAC que facilite las coberturas suficientes para que se puedan negociar precios a la hora de vender productos. En cuanto a la Comisión Nacional de la Competencia, lo que hace es amparar a las grandes superficies. Es de vergüenza el trato vejatorio que se le ha dado, en muchos casos, a la actividad agrícola. Tenemos un compañero en Valencia que, por decir en una asamblea que no se iban a vender las naranjas a menos de 12 céntimos le metieron 200.000 euros de multa. Se ha quitado, pero nos pone en una situación a los dirigentes agrarios de decir ‘no vamos a poder ni defender lo nuestro’. Por contra, estás viendo, por ejemplo con el aceite de oliva, que se está vendiendo a pérdidas, por debajo del precio de coste, algo totalmente prohibido, y entonces parece que la Comisión Nacional de la Competencia se pone la venda en los ojos y no ve nada.

F.R. (Coag-Ir): La reforma tiene que ir encaminada a proteger el medio rural; eso es fundamental, porque no podemos olvidar que estamos dando de comer a todo el mundo. Lo hemos dicho siempre: no queremos subvenciones, sino que nuestros productos valgan lo que tienen que valer. Eso, y que al consumidor final le cueste lo más barato posible. En cuanto a las medidas agroambientales, los agricultores somos los más ecologistas del mundo, además de que no podemos gastarnos los ‘cuartos’ en echar productos. No hace falta que nos recuerden todas esas cosas. Además, me preocupa mucho el desacoplamiento de las ayudas de cara al consumo mundial y las especulaciones de las grandes multinacionales. Este año el cereal ha valido porque Ucrania ha tenido un problema y ha cerrado el grifo, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana, sobre todo con todos los costes de producción subiendo. Hay que ser muy sensible, ver a quién tiene que ir el dinero, y eso teniendo en cuenta que cada vez va a haber menos, porque somos más a repartir.

J.P.C. (Asaja): Hay varias cuestiones fundamentales. Primero, un presupuesto que sea, al menos, como el que tenemos. Luego, hay que seguir manteniendo la ayuda a la producción, así como priorizar la ayuda al profesional, al que se dedica al campo exclusivamente y no tiene otra cosa. Asimismo, es muy importante mantener el medio rural, que los habitantes de los pueblos no tengan que irse, aunque para eso hace falta que los productos tengan precio. En cuanto al medio ambiente, hay que recordar que lo mantienen los agricultores y los que viven en el campo, y eso debe estar pagado. Como dice nuestro vicepresidente, Eduardo Esteso, el que contamina paga y el que descontamina debe cobrar. Cada hectárea de cereal produce una tonelada de oxígeno, y deben echarnos una mano para mantener eso: no podemos ser ‘jardineros de gratis’.

Gestión del agua

-Hay un tema candente que es el agua. Ahora la climatología está dando una tregua, pero seguro que en algún momento volveremos a hablar de sequía y, más allá de eso, estamos en un año electoral. ¿Cómo hay que gestionar los recursos?

-J.M. (UPA): Creo que el agua es un producto que ‘calienta’ más que el vino. Hay que tener mucho cuidado con las medidas que se puedan hacer de desarrollo futuro. Desde UPA hemos dicho que se perdió una oportunidad con el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha de haber posibilitado una reserva de agua importante para permitir el desarrollo, presente y futuro, de todo el entorno rural. Será importante ver, con la Ley del Agua que se va a establecer en la Región, cuál va a ser el resultado. No queremos competir con otros compañeros de otras comunidades, pero sí tener las mismas posibilidades de desarrollo. He conocido situaciones muy desalentadoras, en las que ves que una concesión de 0,60 hectómetros cúbicos en la zona de Montealegre se quiere reducir a la mitad, y eso es dar la puntilla a lo que sea. A la vez, en la comarca de Hellín, con los pozos de sequía, ha habido extracciones que llegaron a suponer 60 hectómetros cúbicos de agua del subsuelo de nuestra provincia, algo que es ilegal. Otra cuestión que nos afecta es la del Plan Especial del Alto Guadiana, con pozos a los que hay que dar ya una solución definitiva. El agua es un tema muy complejo, y por supuesto se hará mucha política con ello. Esperemos que nuestros representantes, a los que les toque llevar la batuta, lo hagan de forma acertada.

F.R. (Coag-Ir): Agua para todos sí, pero por partes. Consumo humano y, a partir de ahí, el resto. Me molesta mucho que se politice el tema del agua, cuando es tan sencillo repartir un bien. Sólo hay que tener ganas de sentarse a solucionar el problema, que es lo que aún no he visto. Tenemos agua para ‘dar y vender’ siempre que se haga un uso racional de ella. Hay agua para todos, pero hay que priorizar. Y después, por favor, que no se politice el tema, que no se utilice como moneda de cambio, y que se haga un Plan Hidrológico Nacional serio y formal. Así no tendrá que llegar un verano y que la gente tenga que beber agua de cisternas, cuando se está malgastando en otro tipo de infraestructuras.

J.P.C. (Asaja): Recuerdo que en el año 84 ya salimos 1.500 agricultores a la calle, y en el año 85, y en el 87. Entonces no había tanta sensibilidad como hay ahora, y sobre todo por parte de los gobernantes. A mí se me dijo que pedía agua para los ‘aguatenientes’. Desde Asaja siempre hemos mantenido el mismo discurso: lo que queremos es regar y mantener nuestras explotaciones, dejándonos de veleidades entre partidos políticos por ver si ganan un voto, porque eso es peligroso. Yo he visto casos de conflictos muy graves por el reparto del agua, de un tío que le dio al sobrino con una azada por el reparto en una balsa, y con esto quiero decir que el agua es muy delicada y hay que tener mucho cuidado. La política del agua debe ser una política nacional seria e importante. Es un recurso fundamental, porque sin agua no hay vida: ni funciona la industria, ni la agricultura, ni nada. Este año hemos tenido un año hídrico muy bueno. El otro día decían que tenemos el agua a diez metros en el acuífero 23, que estaba seco estos años, y también está ayudando a que esto sea así los costes de producción: las hidroeléctricas se están encargando de que suban los acuíferos en Albacete. Por otra parte, de aquí a las elecciones vamos a tener, seguro, un ‘bombardeo’ con el agua. Yo les pediría a los políticos que fueran más serios: aquí lo que hace falta son infraestructuras para poder utilizar el agua. En Murcia hacen su infraestructura y después solicitan el agua: aquí estamos solicitando el agua pero, hay que decirlo, si ahora mismo nos ‘soltaran’ el trasvase en Castilla-La Mancha no tendríamos cómo emplearlo. Hay que hacer una política de regadíos, y de utilización del agua, que no la hay en la Región. Por ahí hay que empezar. Después, a pedir al gobierno de la Nación, que es el que tiene que administrar el agua, porque si la administramos de pueblo en pueblo pasará como aquél que le dio a otro con la azada en la cabeza. Tiene que haber una política nacional, porque en este país hay recursos para todos y se están yendo al mar muchísimos hectómetros cuando se podrían estar utilizando.

J.M. (UPA): Soluciones tienen que haber, porque en un planeta donde las tres quintas partes o más son agua, que ésta sea un problema no lo puedo entender. Esto es investigación más desarrollo. Hace unos años nadie pensábamos que pudiésemos tener un teléfono móvil en el bolsillo; pues con este asunto es lo mismo.

Volver a protestar

-¿Se plantean una nueva movilización como la de noviembre de 2009 si esto no cambia?

-J.P.C. (Asaja): La gente del campo está muy desesperada y muy harta de que nos manifestemos y no consigamos nada. Antes tendremos que ver si hay alguna opción de que lo que planteemos pueda seguir adelante, porque sacar a alguien de su pueblo, ir a Madrid, estar todo un día y que venga con las manos vacías, no es ninguna broma.

F.R. (Coag-Ir): Ha habido dos grandes movilizaciones, la ‘marcha verde’ de los noventa y el paro y la movilización de noviembre de 2008.

J.M. (UPA): A mí me sorprendió la gran movilización que hicimos. Es verdad que ahora se está debatiendo la Ley de Calidad agroalimentaria, que empieza a incluir algún concepto de los que reivindicábamos en la manifestación, como el código de buenas prácticas comerciales, los contratos tipo… También la Ley de morosidad está ayudando. A mi juicio, junto con otros aspectos como la Ley de márgenes comerciales, algo muy importante son los contratos-tipo: que se establezcan cuáles son los costes de producción de cada producto del campo y a partir de ahí haya unos precios mínimos que se tengan que pagar al agricultor. Si eso sale, nos olvidamos de las subvenciones.

J.P.C. (Asaja): Ojo, y sin que todo eso sea más caro para los consumidores.

F.R. (Coag-Ir): Con una ley de interprofesionalidad, esas diferencias de precios del 700% se quedaban en el 200%, con el abaratamiento de algo tan importante para la economía familiar como es la cesta de la compra.

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