La CHJ constata que el agua embalsada del Júcar-Vinalopó es apta para riego
La CHJ constata que el agua embalsada del Júcar-Vinalopó es apta para el riego

La CHJ constata que el agua embalsada del Júcar-Vinalopó es apta para riego

Los dos años que ha pasado almacenada han eliminado bacterias y plaguicidas, por lo que los seis hectómetros pueden destinarse a cualquier regadío

D. MARTÍNEZ / ALICANTE

Día 09/08/2012

La CHJ constata que el agua embalsada del Júcar-Vinalopó es apta para el riego

ABC

Un agricultor pasea por su plantación de vid, uno de los cultivos que podría regarse con el Júcar-Vinalopó

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El agua del trasvase Júcar-Vinalopó almacenada desde hace meses en el embalse de San Diego, en Villena, puede destinarse al regadío. Así lo constatan los análisis realizados por la sociedad estatal Acuamed para la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), una vez que los regantes alicantinos mostraron su disposición a utilizar el agua embalsada para evitar su pérdida.

Tal como adelantó ABC el pasado 19 de julio, los regantes estaban a la espera de que la CHJ les hiciese llegar los resultados de los análisis, para decidir si finalmente recurrían al citado caudal -que se estaba evaporando tras dos años embalsado-. Según confirmó ayer a este periódico el presidente de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó-Alacantí, Andrés Martínez, dichos análisis ya obran en su poder, y los resultados certifican que el agua puede usarse para regar cualquier cultivo.

El único parámetro que muestra un comportamiento preocupante es la conductividad del agua, que roza los 1.600 microsiemens (a partir de 1.000 microsiemens, se considera que el agua presenta una conductividad o salinidad excesiva). No obstante, según explicó Martínez, dicha salinidad obedece a la presencia de calcio en el agua. «El calcio es menos dañino para los

Hace dos años, no

En cuanto al resto de sólidos perjudiciales, los resultados son razonablemente positivos. La presencia de bacterias coliformes -el principal problema del agua en la toma del trasvase, en el azud de la Marquesa- está por debajo de las 1.000 UFC (unidades formadoras de colonias), lo que permite destinar el agua a cualquier tipo de regadío. En cuanto a los restos diluidos de plaguicidas -consecuencia de los retornos de los regadíos en el Júcar-, «se han volatilizado por el paso del tiempo».

El agua que hoy almacena el embalse de San Diego se envió durante el periodo de pruebas del Júcar-Vinalopó, en noviembre de 2010. Después de casi dos años embalsada, el paso del tiempo y la acción del sol han eliminado coliformes y plaguicidas. En el lado negativo, se han evaporado la mitad de los doce hectómetros almacenados, por lo que restan seis que pueden ser destinados a regadío. No obstante, Martínez advierte de que «el agua se podría usar ahora, pero no cuando llegó», dado que en el momento del envío la presencia de coliformes y plaguicidas sí superaba los niveles de seguridad.

«Hito histórico»

Los usuarios siguen reclamando la recuperación del trasvase original, que debía tomar el agua de Cortes de Pallás. La exministra socialista Cristina Narbona decretó en 2005 el cambio de trazado, para tomar el agua en Cullera, donde los retornos de los regadíos y de las ciudades merman la calidad del caudal.

Los regantes alicantinos han rechazado hasta la fecha utilizar el trasvase -de hecho, no existen «usuarios» porque no hay ningún convenio con Acuamed, que promovió las obras-, pero los análisis del agua embalsada podrían favorecer el recurso a dicho caudal. Para ello sería necesaria una autorización especial de la CHJ, que daría pie a «un hito histórico», en palabras de Andrés Martínez.

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