La siembra de lentejas se convierte en una alternativa laboral en Castilla La Mancha

Los castellanomanchegos que tengan terreno en una zona de la Red Natura 2000 o de Especial Protección de Aves (ZEPA) de la región pueden sembrar lentejas y tendrán asegurada la compra de su producción a precio de lonja, algo que se está convirtiendo en una alternativa laboral en este momento de crisis. Desde hace año y medio, la Fundación Global Nature desarrolla, con financiación europea, un proyecto para recuperar las legumbres autóctonas en Castilla-La Mancha y Castilla y León, principalmente, con el fin de frenar la pérdida de patrimonio genético y beneficiar a las últimas poblaciones de aves esteparias, según han explicado a Efe responsables del programa.

Una de las consecuencias positivas que está teniendo sobre el territorio este proyecto es su contribución al desarrollo rural, fijando la población en el entorno gracias a la alternativa laboral que ofrece.

Así, en Castilla-La Mancha se ha apreciado un aumento de solicitudes para participar por parte de personas que no se dedican a la agricultura ni al campo pero que, sin embargo, quieren aprovechar esta oportunidad de trabajo.

«Hay muchas personas que tenían parcelas de padres y abuelos» dentro de las áreas protegidas y que están interesadas en la iniciativa porque «no hay trabajo y esto es una salida».

En Castilla-La Mancha, el proyecto está extendido, de momento, en un radio de unos treinta kilómetros de Villacañas (Toledo), que acoge a los municipios de Lillo, Tembleque, Villafranca de los Caballeros, Villa de Don Fadrique, Alcázar de San Juan y El Romeral.

En estos territorios, alrededor de una centena de agricultores participan en la iniciativa cultivando lentejas como legumbre autóctona de la zona.

Los productores también pueden sembrar legumbres autóctonas de forraje como el yero, la vesa y los guisantes.

La dinámica del trabajo consiste en que la Fundación Global Nature actúa, por un lado, como compradora y distribuidora de la producción para consumo humano, poniendo a la venta las legumbres a través de plataformas online, cooperativas agrarias o pequeñas tiendas de la zona.

Si se trata de la producción para ganadería, la Fundación sirve de intermediaria entre los agricultores y los ganaderos, pero sin ninguna contraprestación económica.

En 2011, el cultivo del centenar de agricultores alcanzó los 40.000 kilos de lentejas; la mitad para volver a sembrar, y la otra parte para vender.

Unas ventas que están teniendo «gran acogida» entre los vecinos de las localidades ya que han dado salida a todo el género puesto en vent, según las mismas fuentes.

Con el proyecto también se beneficia el medio ambiente, porque los agricultores no utilizan pesticidas ni abonos y, a su vez, no gastan dinero para la compra de productos fitosanitarios.

En el punto final de la cadena, el consumidor obtiene unos productos de más calidad y a precios similares.

La Fundación Global Nature está trabajando para prorrogar el convenio de financiación del proyecto, que expira en el año 2014, aunque el principal objetivo es que esta iniciativa vaya creciendo con el tiempo y se mantenga por sí sola, sin subvenciones ni ayudas económicas.

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